La incertidumbre por cómo se desarrollará el curso escolar o quién cuidará de los niños si tienen que seguir cuarentena puede elevar los niveles de estrés de las madres trabajadoras.

La búsqueda de conciliación entre la vida familiar y laboral es uno de los factores que más estrés pueden provocar a las madres en estos próximos meses. Ya sea porque seguimos teletrabajando o porque hemos comenzado el proceso paulatino de vuelta a las oficinas, a la incertidumbre de cómo se desarrollará el curso escolar se suma la inquietud por el retorno al trabajo y la preocupación sobre cómo podremos compaginar el cuidado de nuestros hijos en el caso de que tengan que quedarse en casa como medida de precaución ante el COVID-19.

El estrés es una respuesta natural del organismo, que reacciona ante una situación que requiere un esfuerzo importante o que percibimos como una amenaza. Su aparición genera una sensación de intranquilidad, dificultad de concentración y en el descanso, así como desórdenes en el apetito, con momentos de ingestas desmesuradas, e irritabilidad y nerviosismo, que puede afectar a nuestra vida tanto personal como profesional. Tiene también representación física, con tensión generalizada, dolores de cabeza, cuello, espalda o pecho, hipertensión, sensación de ahogo, aumento de la sudoración, molestias en el estómago o enfermedades en la piel.

Diez recomendaciones para evitar el estrés

Pon límites a tu jornada laboral. Es fundamental establecer horarios de comienzo y fin de tu jornada laboral. Trabajes en casa o en la oficina, limitar los tiempos te ayudará a organizar tus horarios.

Divide los problemas. Fraccionar una situación en partes más pequeñas nos puede ayudar a resolverlo de forma más sencilla y rápida.

Traza un plan. Decide cómo os organizaríais en caso de necesidad. Tener una hoja de ruta diseñada te permitirá sentirte más tranquilo y con la situación controlada, en caso de que se produzca.

Busca actividades relajantes para calmar el estrés. Ejercicios como leer, hacer yoga o pasear te ayudarán a despejar las ideas y aportarán tranquilidad para poder ver con perspectiva tus situaciones de estrés ocasional. Además, practicar actividades que te gusten aumentarán tus hormonas de la felicidad, lo que te proporcionará bienestar mental.

Evita dar vueltas a las cosas. En ocasiones entramos en un “runrún” que no nos aporta ningún beneficio y solo nos genera más estrés. Pensar demasiado los problemas y adelantar posibles escenarios nos aleja de una actitud relajada y tranquila ante la vida.

Valora la parte positiva. Casi todo en esta vida tiene su lado bueno, pero en ocasiones el estrés nos impide descubrirlo. Una postura tranquila y relajada te ayudará a observar la situación con positivismo, lo cual te proporcionará felicidad.

Busca pequeños momentos. Aunque vivas en un contexto acelerado, encontrar pequeños momentos para parar, respirar y tranquilizarte te ayudará a rendir más y a trabajar mejor.

Mejor en compañía. Contacta con tus familiares y amigos o, en general, conecta con otras personas. Ya sea charlar de asuntos sin importancia o compartir tus inquietudes y preocupaciones, la conversación con otras personas te ayudará a desahogarte, podrás recibir consejo y te ayudará a relajarte.

Respira. En ocasiones los problemas no son tan grandes como pueden parecer en un primer momento. Para, respira, analiza y, una vez conozcas la solución, actúa.

Come saludable, duerme suficiente y realiza ejercicio físico: Seguir hábitos de vida saludable te ayudará a sentirte positivo, relajado y con una buena actitud ante la vida. Una alimentación basada en la dieta mediterránea, un buen descanso y la práctica de ejercicio físico regular contribuirán a tu salud física y mental, a ver as situaciones de forma más calmada y objetiva y a tomar mejores decisiones.